Conviene distinguir los modos de fallo que pre­ sentan los materiales compuestos.

Presentan modos característicos al compararse con las metálicas. Desta­camos los siguientes:

 

Deslaminación

La deslaminación  es la formación de grietas entre capas diferentes de un laminado.

Es el modo de fallo más común en estructuras de material compuesto.

Normalmente ocurre cuando se aplican grandes esfuerzos de cortadura  entre capas del laminado.

También puede ser el resultado de curado incorrecto, o simplemente el resultado de un impacto.

La deslaminación puede propagarse por todas partes de la estructura si persiste la carga.

Es por tanto fallo que puede originar un accidente grave.

 

Erosión

 

La erosión (lluvia, partículas sólidas en la pista, aire a alta velocidad, cenizas volcánica,et.) actúa sobre todo en los bordes de ataque de las superficies aero­dinámicas y en los álabes de compresor del motor.

En estos y casos similares, actuando a modo de lija, disminuye las características mecánicas y aerodinámi­cas del material.

 

Despegamiento (desencolado)

Es distinto de la deslaminación (que ocurre entre láminas).
Cuando se habla de despegamiento {debonding} en el cuadro de fallos del compuesto significa la separa­ ción entre dos elementos estructurales diferenciados.

Daños de origen térmico

El caso más típico ocurre en los discos de freno de carbono, pero a efectos estructurales se refiere a zonas expuestas a intenso calor de forma accidental.

Por ejemplo, el aumento local de la temperatura del material que ocurre en la trayectoria de descarga del rayo (colisión del avión con el rayo).

Entrada de líquidos

El ingreso de cualquier líquido en el compuesto supone una reducción de las propiedades del material.

Este fenómeno es conocido y el fabricante lo tiene en cuenta durante la fase de diseño y dimensionado de las piezas mediante los Factores de Corrección Ambien­tales (Environmental Knock-Down Factors, EKDF).

En todo caso, el ingreso accidental de líquido, agua, o agua combinada con agentes químicos (fluidos hidráulicos, combustible, descongelante, etc.) puede provocar deterioro no previsto en los componentes.

Son especialmente importantes los daños por estas causas en estructuras de tipo sándwich.

Pueden llegar a producir un desencolado completo entre las placas y el núcleo.

El principal problema en servicio de la estructura sándwich es la entrada de agua, hasta tal punto que este tipo de estructura se emplea menos en los nuevos avio­nes en favor de los componentes monolíticos de mate­rial compuesto.

 

Fatiga

 

Los materiales compuestos son menos susceptibles a la fatiga que los metales, al punto que se puede leer que «están libres de ella».

Siendo, menos susceptibles a fallos de fatiga no quiere decir que no existan.

La carga cíclica de las fibras puede conducir a su rotura.

Entonces, si son muchas las fibras que se rompen la capa de material compuesto queda debilitada y es pro­bable que el fallo se extienda al material de la matriz, que ahora tiene menos densidad de fibra.

Debemos concluir que, en efecto, el material com­puesto es muy resistente a la fatiga, pero puede ocurrir este fenómeno, y de hecho ha habido fallos estructurales por fatiga.

No se descarte por completo.